[...] Acabo recordando que el párrafo anterior confirma lo que me han dicho muchos propietarios de un Tablet. Según ellos apenas mueven el equipo de casa y que -curiosamente- se ha convertido en el centro de atención y deseo de todas las visitas. Parece ser que su magnetismo es irresistible, solo comparable a la esfera de placer con la que Woody Allen jugaba en su película El Dormilón... http://www.ccapitalia.net/?p=670
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