Mediodía del miércoles, 05-03-2008: En el Nilo sagrado, el sonido de la motonave Al-Ándalus es ensordecedor. Entro en la sala de máquinas, siguiendo al capataz con el "pobre" objetivo de mi N95. Dejo el teléfono para que me graben a la vez que tiembla el suelo a mis pies. Es divertido y todos quieren posar para la ocasión. Sonreímos para el video (como en las fotos) y me dirijo a ver dónde se encuentra el timón. No puedo desaprovechar la amabilidad de estas gentes. Tampoco resulta muy complicado sentarse a los mandos del barco (con el capitán vigilante), habiendo compartido minutos antes una shisha con el personal de mantenimiento (y una buena propina para todos), en prueba de gratitud y reconocimiento mútuos. Tienen prohibido mezclarse con los turistas y nunca deben traspasar la puerta de acceso a los camarotes. Ángel Briongos Martínez ARQUEOSAPIENS
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