El teólogo Juan David Henao hace una reflexión en la que nos aclara que el Amor de Dios nos hace invulnerables ante las dificultades de la vida. La certeza de ese amor nos fortalece y nos impulsa a seguir adelante. Esa fue la fuerza que experimentó Jesús en los momentos más duros de su vida en la tierra, saberse amado por su Padre Celestial.
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