En este video presentamos el caso de una perra mestiza de cinco años de edad que ingirió en el parque un trozo de carne lleno de agujas de coser.
A la perra se le hizo un seguimiento radiográfico para vigilar el avance de las agujas por el tubo digestivo. Todas las agujas, menos una, fueran expulsadas naturalmente.
Ante la sospecha de que la aguja que no había sido expulsada se encontrase localizada en el estómago se procedió a la realización de una gastroduodenoscopia, esta prueba nos reveló que la aguja ya no estaba en la luz del tubo digestivo.
Aprovechando el contraste negativo del aire introducido durante la gastroscopia, realizamos una placa radiográfica con la que pudimos localizar la aguja en la cavidad abdominal.
Realizamos una laparoscopia exploratoria localizando la aguja en el ligamento falciforme y la extraemos con la ayuda de un palpador al que hemos incorporado un imán de neodimio en su extremo distal. Usamos uno de los dos trocares de laparoscopia como sobretubo para poder extraer la aguja.
Link to this comment:
All Comments (0)