Poema: José Martí, inspirado en María García Granados
Arreglos: Óscar Chávez
Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.
†††
¡Ay!
Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda...
Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.
Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores...
Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.
Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente —¡la frente
que más he amado en mi vida!...
Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.
Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.
†††
Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.
¡Ay!
†††
En 1877, José Martí conoció a La Niña de Guatemala, María García Granados.
Martí llegó de México huyendo del exilio. Durante su adolescencia Martí fue el maestro de María en la asignatura de Composición en la Academia de Niñas de Centro América. Su padre, don Miguel García Granados, había sido presidente de la República y el líder de la Revolución Liberal. Tenía una muy buena relación de amistad con Martí y ello propiciaba que el cubano visitara su casa. José Martí era bienvenido en las tertulias familiares y jugaba al ajedrez con don Miguel, en tanto María solía tocar el piano para ellos. María era sobrina de la escritora María Josefa García Granados.
José María Izaguirre la describe de la siguiente manera: "María se distinguía de sus hermanas como la rosa se distingue de las otras flores. Era alta, esbelta y airosa: su cabello negro como el ébano, abundante, crespo y suave como la seda; su rostro, sin ser soberanamente bello, era dulce y simpático; sus ojos profundamente negros y melancólicos, velados por pestañas largas y crespas, revelaban una exquisita sensibilidad. Su voz era apacible y armoniosa, y sus maneras tan afables, que no era posible tratarla sin amarla. Tocaba el piano admirablemente, y cuando su mano resbalaba con cierto abandono por el teclado sabía sacar de él notas que parecían salir de su alma y que pasaban a impresionar el alma de sus oyentes... Su familia era su encanto y a ella consagraba los tiernos afectos de su corazón. Pero desde que Martí frecuentaba la casa, se notó en ella cierta tristeza que nadie se explicaba, así como el silencio en que se encerraba delante de él... algo pasaba en su interior; pero ese algo nadie se lo explicaba y quizás ella misma ignoraba la causa de lo que le pasaba... Lo que sí sabía ella era que cuando veía a Martí experimentaba un deleite supremo y que cuando él estaba ausente su tristeza aumentaba, su ansiedad de verlo era mayor y no cesaban estos tormentos hasta que él se hallaba de nuevo en su presencia... Este sentimiento, fue creciendo hasta tomar los caracteres de una verdadera pasión, y aunque ella lo disimulaba por el recato propio de una joven educada, bien comprendió Martí lo que le pasaba. Caballero ante todo, y ligado por igual sentimiento a otra mujer a quien había jurado ser su esposo, se abstuvo de fomentar con sus galanterías o con demostraciones de afecto aquella pasión que parecía próxima a tomar las proporciones de un incendio. Su papel se limitó a tratarla simplemente como amigo, y fue separándose poco a poco para que María comprendiese que no debía entregarse al sentimiento que la dominaba, pues por más que él reconociese sus merecimientos, no podría corresponder a su pasión... Al enterarse de que Martí regresó casado, cayó enferma; una fiebre lenta la consumía, y a pesar de los cuidados de la familia, después de estar algunos días en cama sin exhalar una queja, su vida se extinguió como el perfume de un lirio y su alma voló inocente y pura al seno del Creador... La joven murió el 10 de mayo de 1878. Este acontecimiento fue motivo de duelo general en la ciudad de Guatemala, por el sincero afecto de que María era objeto y por los merecimientos de su familia. Una inmensa concurrencia acudió a la ceremonia fúnebre, que fue solemne y suntuosa."
Sin embargo, en el poema, la joven murió ahogada en un río.
Cuadros:
+Retrato de María García Granados
+Fotografía del Osario de María García Granados
+Iman Maleki, A girl by the Window
+Fernando Reyes Palencia, Catedral de Guatemala
+John Millais, Ophelia
+Steck, Ophelia
+Bouguerau, Estudio de cabeza de muchacha
Excelente video. Quedé sorprendido al ver las imágenes; son justo como las imaginaba al escuchar la canción. Preciosa composición entre imágenes y sonidos.
vikingodc 6 months ago 4
@vikingodc Gracias por tu comentario y a Óscar que se encargó de difundir este bello poema al musicalizarlo.
rezodesobediente 5 months ago
Desde pequeña mi pasión por la lectura fue fomentado en la primaria... este poema en particular me hacía sentir tal pasión... era la idea del amor no correspondido!!!! y por supuesto dedicado a una niña de mi país... lo declame varias veces con un nudo en la garganta; y ahora lo escucho en canción con un interprete excepcional, y con esa reseña magnifica, hace que mi poema favorito ahora se vuelva mas hermoso todavia!!! muchas gracias!!!!
florzalez2 11 months ago 14
@florzalez2 Gracias a ti por el comentario. El poema es bellísimo y transmite la tristeza de los innumerables amores imposibles. Yo jamás lo he escuchado declamado, ojalá pudieras grabarlo en tu voz y compartirlo en Youtube. Saludos.
rezodesobediente 11 months ago 2