La Navidad es sinónimo de compras, turrones y lotería. Si en la Antigüedad el azar era cosa de dioses, el desarrollo matemático ha conseguido domar la incertidumbre de lo azaroso por medio de la estadística para demostrar científicamente lo que ya todos sabíamos: que es muy improbable, pero no imposible, que nos toque la lotería. Sin embargo, y aun en tiempos de crisis, un año más seguimos soportando colas en las administraciones y compartiendo décimos con familiares. En "Tesis" nos hemos preguntado qué hay detrás de esta afición a los sorteos: ¿algo más que el aparente anhelo de convertirnos en millonarios? Para José Luis Zaccagnini, profesor de psicología de la Universidad de Málaga, llevar un décimo en el bolsillo nos infunde un estado de ánimo positivo que saca lo mejor de nosotros mismos. El verdadero reto consiste paradójicamente en controlar nuestra vida después del gran terremoto: hacernos ricos de la noche a la mañana. Manuel Ruiz Camacho, profesor de estadística de la Universidad de Málaga, y Daniel Cobos, encargado de la Administración Manolita de Málaga, nos ayudan también a comprender por qué insistimos en retar a la probabilidad.
fantastico
LUANBARCELONA 11 months ago