Cuando el marino Thomas Stamford Raffles izó por primera vez la bandera británica en Singapur en 1819, se encontró con una pequeña isla cuyo espacio era compartido por nativos, pescadores y piratas.
En uno de los grandes proyectos ingenieros jamás emprendidos, Singapur ha expandido su territorio metro a metro, tonelada de arena a tonelada de arena, hasta aumentar su tamaño el equivalente a dos Manhattan neoyorquinos en los últimos cuarenta años.
El proyecto está lejos de haber terminado y miles de operarios trabajan a lo largo de la costa singapureña para ganar otros 60 km² dentro de un ambicioso plan que ha despertado las iras de los ecologistas y ha provocado un enfrentamiento diplomático con países vecinos. "Todavía tenemos espacio para crecer", decía recientemente el ministro de Desarrollo Nacional Mah Bow, anunciando las intenciones de la que ha sido descrita como la isla creciente.
El principal problema es que, mientras Singapur se expande, las islas cercanas han empezado a encoger. Las islas indonesias han sido durante años, y debido a su proximidad, las encargadas de proveer el 80% de la arena necesaria para los proyectos de ampliación de terreno del país vecino. Las provincias indonesias de Riau y Bangka-Belitung han vendido una media de 300 millones de m³ anuales de arena a Singapur, acumulando grandes ganancias a la vez que provocaban un desastre ecológico en sus territorios.
Algunos de los islotes más pequeños de Riau han sido escaldados hasta quedar sumergidos bajo el mar, y otras islas mayores han visto sus playas reducidas en tamaño. "Cuando te llevas la arena, las islas de menor tamaño pierden su capacidad de resistir la erosión de las olas y con el tiempo puede provocarse su desaparición", asegura Nur Hidayati, coordinador de la campaña iniciada por varias ONG indonesias para frenar la extracción de más arena de su territorio.
Singapur utilizó tierra de sus montañas en las primeras obras de los años 60 hasta que su territorio quedó prácticamente plano. El Gobierno comenzó a comprar entonces arena de Malasia e Indonesia en cantidades que han ido aumentando según lo hacían las necesidades de los ingenieros en sus trabajos para ganarle terreno al mar.
En uno de los grandes proyectos ingenieros jamás emprendidos, Singapur ha expandido su territorio metro a metro, tonelada de arena a tonelada de arena, hasta aumentar su tamaño el equivalente a dos Manhattan neoyorquinos en los últimos cuarenta años.
TheSingaporeCultures 2 years ago
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