http://www.blogdemanuel.com Los terceros rayos de sol del amanecer nos han pillado en la orilla del mar, mientras intentábamos construir un castillo, a pesar del viento que soplaba, a base de arenilla común, ovalada, y agua salada. Nos afanamos con un cubilete y poco a poco le dimos forma, incluso diseñamos un foso con imaginarios cocodrilos, agua y todo. La princesa Blancanieves y los siete enanitos tomaron posesión de la fortaleza, a eso de las nueve y media de la mañana. El príncipe Mario llamó a la puerta: ¡Ah del castillo! El enanito gruñón bajó refunfuñando la escalera para activar el mecanismo de apertura, mientras la princesa, emplazada en una de las torres, observaba impávida la escena. La historia es muy larga de contar. Al final, sobre las 11:00, todos los enanitos, el príncipe Mario y la campesina, que sembraba, recolectaba, pastoreaba y, además, era la cocinera del castillo, terminaron subidos en frágiles conchas de almejas, a modo de canoas, en el foso de los cocodrilos, a los que se les había unido cinco rebeldes tiburones.
Nos bañamos, recogimos, nos duchamos, nos secamos, nos vestimos y nos alejamos, mientras el viento, las pisadas y los niños difuminaban el sueño, dándonos cuenta que un pequeño barco pesquero nos había estado observando durante tooooda la escena.
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quedó muy bien tu castillo, en mi canal tengo un video sobre castillos de arena tambien, es algo divertido para hacer cuando estas de vacaciones
viajeacanada 2 years ago