La mejor manera de llegar al oso pardo es a través de la vía verde más transitada de Asturias. La senda que lleva su nombre procede del pasado minero de esta zona. A mediados del XIX se construyó la vía férrea para transportar carbón desde Proaza y Teverga hasta Trubia. Un siglo después la vía quedó abandonada. En la actualidad, sin raíles ni trenes, transporta sensaciones, deporte y naturaleza.
Constituye una ruta idónea para amantes del senderismo y cicloturistas. Su gran riqueza natural y etnográfica avanza a través de túneles y puentes que dan una pincelada de aventura a la marcha. El tramo de 22 kilómetros que va desde Tuñón hasta Entrago, transcurre siempre por terreno asfaltado, con valla protectora, frecuentes fuentes para el avituallamiento y carteles informativos acerca de la flora y la fauna, los monumentos de la zona, rutas alternativas o consejos.
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