A espaldas de Cacaxtla se eleva el pequeño volcán extinto Xochitécatl o Xochitecatzin, "lugar del linaje de las flores", en cuya cima hay un centro ceremonial, donde se adoraba a Tlazolteotl, diosa de la Fertilidad.
Allí se encontraron representaciones de ranas, serpientes, mujeres embarazadas y parturientas. Su época temprana da claras muestras de influencias culturales teotihuacanas, cholultecas y totonacas.
Entre sus principales edificaciones destaca la Pirámide de las Flores que por el área de su base es la cuarta más grande de Mesoamérica, equiparable en tamaño con la Pirámide de la Luna de Teotihuacan. Al pie de sus escaleras hay dos grandes pilas monolíticas, que eran llenadas con agua como símbolo de purificación y algunos sugieren que los espejos de agua de las pilas servían para observar las estrellas . De hecho, en el equinoccio de primavera, podemos apreciar en esta Pirámide un espectáculo admirable, cuando el Sol nace y muere, pasando por el centro de los dinteles de piedra colocados allí por sus antiguos habitantes, lo que demuestra su avanzado conocimiento de la mecánica celeste.
Su Pirámide de la Espiral es única en su género, seguramente dedicada a Ehécatl, Dios del Viento. La Pirámide de la Serpiente es llamada así por haberse encontrado allí, dentro de otra pila monolítica, una escultura con cabeza de serpiente de 1.70 m de alto, la cual aún permanece in situ.
Xochitécatl está rodeado de volcanes; al oriente, vemos al Matlalcuéyetl o Malintzi, la montaña sagrada de Tlaxcala, con su perfil femenino que enmarca la salida del Sol; al poniente, los volcanes sagrados Iztaccíhuatl y Popocatépetl; hacia el sur, la gran pirámide de Cholula.
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