Desde el Encano se toma una lancha que lleva al visitante al Santuario de Flora Isla Corota, un pequeño paraíso de bosque nublado que en tiempos milenarios fue sitio de adoración de los indígenas Quillacinga y hoy se conservan especies de flora y fauna de gran importancia.
La Corota cuenta con un sendero de 500 mts de largo que atraviesa la isla de lado a lado entre el denso bosque. Bajo una bóveda de árboles simétrica como un rompecabezas, el visitante se encuentra
con plantas como el motilón dulce, encinos, majua, arrayán, anturios, cancho, el paloerosa, sietecueros, motilones silvestres, tinto, cuyos frutos se utilizan para teñir telas, orquídeas y helechos que completan un hermoso cuadro natural.
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