Doce hombres sin piedad transcurre de principio a fin en un único decorado —la sala de deliberación del jurado— y gracias a la utilización de escenas francesas, no se hace tediosa visual ni dramáticamente. El truco, en este caso, consiste en segmentar esa sala rectangular en otros espacios igualmente interesantes: junto al bidón del agua, junto a la ventana, junto al armario, los distintos extremos de la mesa...
Link to this comment:
All Comments (0)