Las expertas manos de la familia Valdés mantienen con vida uno de los últimos obradores de tejas y ladrillos de la Ribera Alta del Ebro. La destreza que requiere el oficio de ladrillero se ha transmitido fielmente de padres a hijos. El esfuerzo y dedicación de estos ladrilleros constituye un eslabón insalvable en la construcción y restauración de algunos de los edificios más emblemáticos de nuestras villas. Paredes, aleros y arcos conservarán inmutables la sapiencia y la forma ancestral de trabajar de estos artesanos.
Exelente!!!
¡qué trabajo impresionante!!
anitalignelli 5 months ago