[center]Descanso del buque de investigación oceánica Discoverer. Son las 11,15 horas del miércoles 23 de marzo de 1994. La tripulación degusta completos y refrescos, y otros se lanzan al mar para nadar y refrescarse. Como medida de precaución, se echa al agua un bote con el armero listo con un rifle, por si acaso. Sin embargo, de improviso, el tripulante filipino Phillip Buffington recibe un violento golpe que lo eleva por el aire. Un enorme tiburón, de unos 5 metros de largo, de la clase gris-blanco emergió desde el fondo del mar, subiendo hasta la superficie golpeando al filipino. ¿Por qué el tiburón no lo atacó con sus poderosas mandíbulas? No se sabe. Se da la alarma de ataque de tiburón y los nadadores en el agua, unos 7 u 8, con la mayor rapidez nadan y suben al bote o al buque. Una joven y hermosa chica, de tan sólo 19 años de edad de nombre Heather Boswell no puede nadar con la rapidez del resto, y se va quedando atrás. Aparece detrás de ella el tiburón. Todos gritan alertándola, el armero dispara sobre el escualo, pero el enorme animal es muy resistente. El tiburón abre boca y coge a la muchacha casi por la cintura, sumergiéndola por largos segundos. Cuando parecía todo consumado, aparece nuevamente en la superficie y, afortunadamente al costado del bote. Dos tripulantes del bote tomaron a la joven por sus brazos, tratando de subirla al bote, pero el tiburón había hincado sus afilados dientes en la pierna izquierda de la joven y tironeaba. El animal es, golpeado duramente con los remos y bicheros del bote, el escualo hace un violento giro sobre su tronco, se siente un chasquido y desaparece en las profundidades del océano. Los tripulantes del bote logran izar a la señorita y comprueban que, desgraciadamente, perdió su pierna izquierda a la altura del medio muslo. Por suerte, la dotación del Discoverer cuenta con una eficiente enfermera. Deja al filipino cuyas heridas son menos graves y aplica un efectivo torniquete en la pierna de la señorita Boswell así, la situación queda momentáneamente controlada. Mientras tanto, el Capitán Mc Callister ordena el máximo de andar, proa a isla de Pascua. Por telefonía satelital avisa a su oficina principal en Seattle y por radio, a la autoridad marítima de isla de Pascua. Al tripulante filipino Sr. Phillip Buffington se le aplicaron unos 50 puntos de sutura para sus extensas heridas, causadas por las ásperas aletas del tiburón y fue dado de alta. La señorita Boswell recibió cirugía correctiva adicional en su pierna izquierda, varias transfusiones de sangre y tratamiento médico y psiquiátrico adecuado para su recuperación total. volvió a caminar. Dos meses después del accidente, se recibió una emotiva carta del Contraalmirante Sr. John Albright, Director del Centro Marino del Pacífico, con sede en Seattle, dirigida al Sr. Gobernador Marítimo de Hanga Roa, Capitán de Fragata don Ricardo Menzel Zanzi, donde entre otros considerandos, agradece y reconoce la eficaz ayuda. Un año después del accidente, la señorita Heather Boswell volvió a isla de Pascua, caminando casi normalmente. Agradeció personalmente toda la ayuda que se le brindó con motivo de su increíble accidente.
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No hay que reirse de este video, es real y muy doloroso para la niña, tener 19 años y perder una pierna estando de vacaciones es peor. Mi papá presenció este ataque y fue realmente doloroso para esta niña..
KarinSongs 1 year ago
Claro que no es para reírse. En plena juventud tener que adaptarse a un modo de vida distinto sería difícil para cualquiera, además del dolor físico que conllevaría la herida. Aún así eso no tendría que haber pasado, lanzarse al agua donde hay riesgo de tiburones...
Sontemuka 1 year ago
lol jajajaa menuda mala suerte xdxdxd
valeriiia333 2 years ago
Yo diría que tuvo mucha suerte de que las heridas no fueran mortales, además, hay que tirarse al agua cuando hay riesgo de que aparezcan tiburones...
Sontemuka 2 years ago