Santo Domingo, 30 octubre de 2009. El mundo está abrumado. Las cosas no han salido bien, como nos prometían. Estos sí que eran cuentos chinos: desregulémos, dejemos al dios mercado la capacidad de reparto y nivelación. Que la competencia decida. Y las sociedades serán mejores. Y más prósperas. La libertad, al fin, encontrará su edén, el paraíso soñado.
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