El fundador del Opus Dei tenía un cariño especial por San Juan, el apóstol adolescente, y aconsejaba a los jóvenes que se confiaran a su protección, y a la del Arcángel san Rafael. Fue en octubre de 1932 cuando san Josemaría Escrivá decidió confiar al Arcángel san Rafael y al Apóstol San Juan la labor de formación cristiana del Opus Dei con gente joven. Y luego escribió el punto nº 360 de Camino: ¡Cómo te reías, noblemente, cuando te aconsejé que pusieras tus años mozos bajo la protección de San Rafael!: para que te lleve a un matrimonio santo, como al joven Tobías, con una mujer buena y guapa y rica —te dije, bromista. Y luego, ¡qué pensativo te quedaste!, cuando seguí aconsejándote que te pusieras también bajo el patrocinio de aquel apóstol adolescente, Juan: por si el Señor te pedía más.
En Chile, en el año 1974, lo explicaba así en una reunión con jóvenes.
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