Privado de privilegios siempre me dejas
consumes lo que hasta por los bordes rebosa
de tu hocico cuelga lo que de mi bolsillo alejas
Siete por ciento más conceden a tu persona odiosa.
Para ti, seis horas diarias son suficientes
De la puntualidad te mofas, careces de carisma
nada bueno haces y te quejas cual alma ardiente
La divinidad me conceda librarte de pecado
te refugias en cada huelga, alabas sus términos
bien sé que lo privado no es de tu agrado
como todo ser libertino, quieres más y hacer menos
Maldito postor que todo lo quieres a buen precio
límpido perezoso de tuques llenarte quisiera
mas solo queda escribir estos versos de desprecio.
Sonata, El Funcionario Público
Por Mario A. Velázquez
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