Al instalar los muebles de mi cocina, el grupo de trabajo de Aníbal Piñeros perforó la tubería de gas del apartamento vecino, y en vez de responsabilizarse por lo sucedido trataron de tapar el hueco metiendo un tornillo con teflón en uno de los tubos perforados. Ese chistecito ahora nos cuesta medio millón de pesos más que imagino que el señor Piñeros no tendrá la gentileza de pagar, sin contar con la incomodidad que representan los escobros de la obra en un apartemento ya terminado y habitado y las molestias para los vecinos que aúin no han podido trastearse porque no pueden usar sus gasodomésticos.
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