Por la 5º fecha (penúltima) de la Segunda Fase del Torneo Argentino B 2007/08 se disponían a comenzar su encuentro Deportivo Madryn, el local, y Alvarado de Mar del Plata. Con una victoria, el visitante se aseguraba el primer lugar del grupo y la clasificación a la siguiente ronda. Madryn debía ganar para alcanzar la cima de la tabla y llegar a la última fecha con chances de clasificar a las finales por el ascenso. La expectativa era enorme. El estadio lucía repleto. El partido nunca iniciaría. Instantes antes del pitazo del árbitro, una bomba de estruendo caería desde una de las tribunas locales (Se puede ver en 0:01:26 del video), a escasos metros del arquero del "Torito", aturdiéndolo y provocando la suspensión del encuentro. El Consejo Federal del Fútbol, órgano de la Asociación del Fútbol Argentino y regente del fútbol del interior, le otorgaría los tres puntos a Alvarado (que a la postre ascendería al Torneo Argentino A), clasificándolo a las finales por el ascenso y frustrando todas las chances del Aurinegro madrynense.
El trabajo y el esfuerzo de todo un plantel se vieron echados a la basura en un instante por la tontería de algún gracioso que, aún cuando no supiera lo que hacía, le aguó la fiesta a la familia aurinegra. A pesar de que en las siguientes campañas también se logró alcanzar instancias decisivas, nunca volvió a presentarse una oportunidad como aquella. Por eso, a casi dos años, la herida aún sigue abierta. Esperemos aprender de estos errores para no cometerlos en el futuro.
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