Despertarse con una alarma es la parte más dura del día. Es sólo el comienzo de un ritual: lavarse los dientes, bañarse, mirar un poco de tele, desayunar, vestirse, salir a la calle, comprar cigarrillos, manejar hasta la oficina, abrir y cerrar infinitas puertas, prender la compu, empezar a trabajar. Hay quienes disfrutan de esta ceremonia como de algo sagrado, y necesitan hacerlo lento, despacio, incorporar cada minuto del amanecer, ir despertando cosas dormidas. Yo preferiría hacerlo todo en un minuto, y tener más tiempo para mis sueños...
Link to this comment:
All Comments (0)