Desde los primeros días, y a partir que el bebé pierde su cordón umbilical (alrededor de la primera semana), está en condiciones de recibir sus primeros baños.
Si existe la posibilidad, es conveniente que la mamá ingrese a la bañera con su bebé. Sabemos que en la primera infancia, el cuerpo del bebé no es algo distinto del cuerpo de su madre y del mundo que lo circunda. En esta etapa el niño no sabe utilizar simbolismos, simplemente reacciona de manera espontánea a diferentes estímulos, tanto externos como internos que solo la madre es capaz de interpretar dándoles un sentido.
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