Como el niño del tambor, Dios se agrada de la alabanza de todos sus niños... ¿Qué más podríamos ofrecerle?... De Él es el Reino,
¿Qué tenemos nosotros que no sea de Él?
Ofrescámosle nuestro ser en sacrificio vivo , que es nuestro culto racional. Él nos ha comprado con Su Sangre Preciosa, Él ya pagó todas nuestras deudas y de Él somos.
¿O aún eres de otro?
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