(3) Panadería. Memoria antigua de la especie. Rercuerdo íntimo de las civilizaciones occidentales. El dominio del fuego puesto al servicio de la alimentación humana. La hechura diaria del pan. Y de veras aquí lo hacen de un modo muy antiguo. Porque el horno se calienta todavía con leña, y aunque la habitación donde trabaja la familia de Jesús se encuentra iluminada con electricidad, la misma energía que emite la música de la grabadora que se escucha de fondo y con la que ahora nos intercomunicamos contigo. Pero ese horno no tiene ningún termostato, por ejemplo.
Para hacer pan de fiesta, pan sagrado, pan afuera de lo profano y lo cotidiano. Pan para un día muy especial: el Dia de Muertos, en Mixquic.
Fuego y calor de horno para fabricar este pan dorado. Piedra filosofal para la vida real, para el trabajo santo de la científica oficina del estómago, según escribiera sor Juana Inés de la Cruz. Pan cosa del fundamento del ser humano. Hacer salir del horno el pan bien cocinado, lleno de fuerza de trabajo humana, que trabaja justo y bien para la conservación de la especie.
Cocina mestiza, pan mexicano. Pan del Día de Muertos. Ofrenda de altar. Memoria pura. Un punto donde se cruzan las ideas indígenas e hispano-árabes con las de África y Asia. Por la cosa en sí de la muerte y por la cosa de la fiesta, santo mestizaje... lo sagrado del pan de trigo en un altar para las divinidades de la mitología mesoamericana, según rituales y liturgias del oriente que discutía con los jesuitas y con las costumbres de la gente negra esclava.
Porque la celebración actual del Día de Muertos incluye calaveras de azúcar, un ingrediente que trajo España a México. Lo mismo que incluye tamales hechos con manteca de cerdo y arroz de oriente. En tanto se presenta en el altar lo que al/a muerto/a más le gustaba comer en vida, su antojo o antojos más preciados, lo mismo en los platos que en la bebidas y el adorno del sitio en que se come.
Teatro de la memoria del estómago, que es una "científica oficina" como ya se dijo que escribe en El Sueño nuestra querida Sor Juana.
Una familia de Mixquic y la memoria de los ancestros venerables, Jesús el panadero. Memoria que trabaja.
Trabajo colectivo de acuerdo a la memoria de un ser querido muerto. Don.
Este reportaje se lo debemos al trabajo directo de Beatriz Mariano Modesto y Édgar Gutiérrez Mora.
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chillyswillys 4 years ago