La música de esta ópera contiene algunas de las más bellas ocurrencias de Rimski-Kórsakov, sobre todo el grandioso coro del sol o «himno al sol»; el color oriental, desde sus comienzos una de las cualidades de este compositor, aparece en esta obra de forma resplandeciente. Es sumamente original el papel del gallo; muchos detalles son ingeniosos, la instrumentación es grandiosa. (Se dice que el autor, contraviniendo la costumbre, compuso esta obra directamente para orquesta, lo que sería una nueva prueba de su destreza en la orquestación.)
Estreno: Moscú, 11 (24) de septiembre de 1909, en una sociedad musical privada
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