Mi hijo trabaja captando socios para Unicef, es más que un trabajo para él... y llega cada día desilusionado. A ver si le echo una manita recordando (recordándonos) las palabras de Dylan: ¿cuantas veces puede un hombre volver su cabeza, fingiendo simplemente que no ve?
Las guerras, las hambrunas, la enfermedad, los 4 jinetes del Apocalipsis, en fin, no saben de crisis. Los niños, sí.
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.
muy especial ,gracias por poner un trozo de tu sensibilidad al alcance de todos...
un abrazo
eremoll 2 years ago