Los Sonetos de la Muerte

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Uploaded by on Mar 12, 2009

Recita Alejandro Matus Munoz. Prohibida su reproduccion. Escrito por Gabriela Mistral poetisa chilena ganadora del premio Nobel de literatura en 1945.

Los sonetos de la muerte

I

Del nicho helado en que los hombres te pusieron,
te bajaré a la tierra humilde y soleada.
Que he de dormirme en ella los hombres no supieron,
y que hemos de soñar sobre la misma almohada.

Te acostaré en la tierra soleada con una
dulcedumbre de madre para el hijo dormido,
y la tierra ha de hacerse suavidades de cuna
al recibir tu cuerpo de niño dolorido.

Luego iré espolvoreando tierra y polvo de rosas,
y en la azulada y leve polvareda de luna,
los despojos livianos irán quedando presos.

Me alejaré cantando mis venganzas hermosas,
¡porque a ese hondor recóndito la mano de ninguna
bajará a disputarme tu puñado de huesos!

II

Este largo cansancio se hará mayor un día,
y el alma dirá al cuerpo que no quiere seguir
arrastrando su masa por la rosada vía,
por donde van los hombres, contentos de vivir.

Sentirás que a tu lado cavan briosamente,
que otra dormida llega a la quieta ciudad.
Esperaré que me hayan cubierto totalmente...
¡y después hablaremos por una eternidad!

Sólo entonces sabrás el por qué no madura
para las hondas huesas tu carne todavía,
tuviste que bajar, sin fatiga, a dormir.

Se hará luz en la zona de los sinos, oscura;
sabrás que en nuestra alianza signo de astros había
y, roto el pacto enorme, tenías que morir.

III

Malas manos tomaron tu vida desde el día
en que, a una señal de astros, dejara su plantel
nevado de azucenas. En gozo florecía.
Malas manos entraron trágicamente en él...

Y yo dije al Señor: —«Por las sendas mortales
le llevan. ¡Sombra amada que no saben guiar!
¡Arráncalo, Señor, a esas manos fatales
o le hundes en el largo sueño que sabes dar!

¡No le puedo gritar, no le puedo seguir!
Su barca empuja un negro viento de tempestad.
Retórnalo a mis brazos o le siegas en flor».

Se detuvo la barca rosa de su vivir...
¿Que no sé del amor, que no tuve piedad?
¡Tú, que vas a juzgarme, lo comprendes, Señor?

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  • Qué buena lectura, de veras. Necesitaba que fueran leídos en voz viva para comprender la voz de La Muerte, que nos habla.

  • desde que yaces en esa tierra lejana, esta canción es la mejor inspiración para pensar en los momentos compartidos. Nunca te pude decir adios, nunca me dijiste la última palabra, el círculo jamás se completó. ¿eres feliz donde estás ahora? ¿alguna vez piensas en mi? Cuando supe que te fuiste, sentí que me arrebataron la vida misma, y desde entonces, a través de todos estos años, me siento más cansado de la vida. Pídele al que escudriña los corazones que me lleve pronto por favor!!!

  • Este poema es estremecedor

  • ole ole ole ole chile chile

  • Gracias por los sonetos

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