Valduino Verdugo es un artista de la palabra que ha perdido más de lo que ha tenido, su vida cayó en desgracia debido a una serie de acontecimientos que no son muy importantes ni especiales, al verse acorralado por un estilo de vida suicida y asocial decide dejarse llevar por el mundo de la farándula y la televisión para tal vez así recuperar su dignidad, abriendo el corazón para hacer de su vida todo un show.
Reseña
Cuando se me informo hacer una reseña de lo que para mi perspectiva representa observar el documental experimental "el show del mono", la intimidación y un poco de desasosiego bloqueó mi afán de querer hacer el escrito en realidad. No obstante, estamos refiriéndonos a una obra visceral, podrida e importante que le dispara a la banalidad mundana de las ciudades y sus componentes. El Mono no pretende ser una crítica habitual de la situación nacional ni mucho menos, no busca cambiar paradigmas o instalar un nuevo orden, relájese socio, es un "distrabe", un bálsamo frió que suaviza los prejuicios, como la misma droga que genera risa, deseo de gritarlo o compartirlo con la primera persona que usted desee, en mi caso, al observarlo por primera vez, pensé que estaba enfrente de una obra abstracta, que de forma indirecta insultaba mi falta de calle, de saber lo que es tener una caja telefónica como closet, o de saber por lo menos que tomar 2 "piponas" o botellas de alcohol etílico al día, lo ponen a uno bien vacano.
El Show del mono nace de un inmaduro pero no ingenuo Samuel. Carlos Mayolo, Luis Ospina y el difunto Caicedo, inyectaron su cerebro de tanta pornomiseria, que entender la obra profundamente, genera en el espectador un sentimiento nadaista, el querer desapegarse de todo vinculo con la maquina e introducirse en la frecuencia espesa de la insensatez. Entender otra estética, otro percibir de lo que es un hombre sin sexo, buen susto, una torpe amistad y amables deseos de prosperidad y afecto a cualquier persona dentro de la humanidad que le quiera colaborar con una monedita. Si, el mono es una especie de manifiesto callejero, siendo atrevido afirmo que a este documental su ciudad, sus estudiantes, sus pseudo artistas y su proletariado no lo merecen. Es una canción punk que busca mantenerse joven y bella siempre, le recomiendo que lo sepa sentir, no se ofenda si en algún momento se siente identificado con este personaje mágico, por más sucio y jalado que su rostro se vea, es hijo, nació, se formo y gracias a el mismísimo Satanás vivió de un deseo compulsivo de su realizador de regalarnos algo, asi sea un audiovisual de un transeúnte soñador que solo sabe pasarla bien.
reseña por
Gérman Ferreira
Cule tola el vale.
FedArteUrbano 10 months ago