En el mismo cementerio en donde descansan los restos de Beethoven, de Brahms, de Schubert y de los Strauss, un rostro afilado parece asomarse de su oscuro mausoleo. Es la tumba de un joven austriaco que falleció a los 36 años en medio de un misterio. Su futbol enamoró a aquellos que lo vieron jugar. No por nada le decían el Mozart de Futbol.
Texto y voz: Enrique Ballesteros
Edición: Pepe Reyes
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