Día 25 Solemnidad de la Natividad del Señor
No queramos "andarnos por las ramas", ocupados en proyectos cortos, porque no culminan en Dios como objeto definitivo. Busquemos directamente agradarle, amarle, haciendo rendir en su honor las cualidades, los talentos, que hemos recibido de su bondad. Para esto alentaremos muy a menudo los deseos de amarle con obras, en unos minutos de silencioso coloquio con Él junto al sagrario, o donde mejor podamos recogernos en oración. Nuestra Madre, como nos quiere, será siempre, si se lo pedimos, la gran aliada de nuestros deseos por actualizar el sentido sobrenatural de nuestra vida.
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