LETRAS:
Entraste con la suavidad del rumor del oleaje, y te marchaste como un tsunami. Dejando solo un rastro devastador, nada más que huellas de tu paso. Percibí tu dolor y sigo encaramado a lo alto de esta desesperación. Entraste con la suavidad del rumor del oleaje, y te marchaste como un tsunami, y ahora entre lirios yaces enterrado, con el perdón de quien se ha escapado. Eres un invicto recuerdo y eso que te fuiste dejándonos con el ánimo infectado de crepúsculo. Solo nos queda nadar en la memoria y empezar a luchar contra el desvanecimiento de tu presencia. Porque la muerte es una sabiduría inevitable. Al fin y al cabo nacemos con la voluntad de hierro y morimos con una roca por corazón.
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