En 1981 el general retirado Gregorio Conrado Álvarez se convertía en presidente de facto de Uruguay. Se trataba de la coronación de una carrera signada por una sorprendente capacidad táctica para conseguir alianzas que, irónicamente, le llegaba en el momento en que su poder se encontraba más menguado. Veintiocho años después, en octubre de 2009, el ex dictador era condenado a 25 años de prisión por "reiterados delitos de homicidio muy especialmente agravados" ocurridos durante el gobierno de facto. Acusado de masón e izquierdista, pero a la vez dirigente de un régimen que reprimió con dureza a los militantes de dicha extracción política, considerado un escollo hacia la transición democrática y plagado de enemigos en los más diversos frentes, sus deseos, sus miedos y la omnipotencia demostrada a lo largo de los años se retratan en La primera orden, el libro publicado por el periodista Alfonso Lessa y comentado En Perspectiva.
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