Se han encontrado, en Ávila, más tonadas dedicadas al sereno, sobre todo al sur de la provincia. Esta profesión, que principalmente consistía en encender y regular las antiguas farolas de gas que iluminaban las calles principales de la ciudad, desapareció con la llegada del alumbrado eléctrico y la implantación de porteros automáticos.
En Ávila capital, era costumbre que saliera la ronda cantando en cada una de las puertas de la muralla, canciones que podían variar dependiendo de la época, pero nunca faltó el homenaje a esos hombres que, abrigados de los fríos abulenses con capas típicas, respondían a las tres o cuatro palmadas, fuera la hora que fuera.
Tenemos conocimiento de este hecho por información directa de componentes de la antigua rondalla "Nuestra Señora de Sonsoles", que estuvo en activo entre 1944 y 1960.
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