Esté fue para mí, el momento más emotivo de la ceremonia. Os cuento una anécdota que paso: habíamos quedado con Juan Antonio para darles una sorpresa a nuestros compañeros, ya que no sabían nada, o al menos esa era nuestra intención. Pues eso, que cuando llegó el momento de cantar la Salve, Juan Antonio, que para mí es un fenómeno, se adelantó a la sorpresa y fue él el que nos invitó a cantar con nuestros amigos, sorprendiendo de este modo a todo el mundo, incluso a nosotros. Gracias Juan Antonio, con curas como tú, habría en el mundo, sin duda alguna, más católicos practicantes.
Link to this comment:
All Comments (0)