2004 LEON FERRARI Teatro Colon concierto 2 Video Joaquin Amat

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Uploaded by on Oct 5, 2010

..."comencé a utilizar el péndulo invertido en una serie de esculturas...al agitarse con el viento o con la mano, se escuchaba un murmullo:---
Este registro lo hice para la presentacion de Leon Ferrari en el Centro de Experimentación del Teatro Colón en el 2004.

Quienes necesiten alimento visual conjugarán música con el dibujo que trazan en el aire las varas usadas ahora como líneas móviles, como plumas cargadas con tinta china sonora, que en cada instante podemos imaginar cristalizadas en un laberinto estático de cuya suma resulta la continua transformación de un laberinto en otro o en otro y otro más, teniendo el músico dibujante la posibilidad de generar centenas de curvas de los más diversos tipos, algunas contenidas en alguno de los infinitos planos que atraviesan el instrumento desde los puntos más imprevisibles y otras espaciales que continuarán transformándose en otras y otras como si estuviesen vivas o como si la vida de quien está tocando se extendiese al acero de esas líneas estremecidas.
Cuáles son las leyes que vinculan un dibujo con la música resultante o la música con las rayas y choques y cruces que ella requiere? Es una de las preguntas que este instrumento se propone contestar. Qué tipo de estética visual originará determinada estética sonora?
El artefacto es también generador de sensaciones táctiles. Al tomar una de las barras más gruesas, o una de las medianas, y sacudirla, se sentirá como una respuesta del acero y el temblor del dolor del choque. Y si se mueve un grupo de barras finas sus vibraciones, que se contagian y corrigen recíprocamente, se transforman en una caricia que podemos regalar a la mujer querida que nos acompaña.
Los pájaros que añoran aquél nunca mas repetido ni igualado instante de felicidad cuando el viento rompió la jaula, podrán entrar en esa jaula abierta, fingir el llanto que los años disolvieron y escapar como aquella vez, escapar, escapar de nuevo. O para quien tenga la prisión constantemente en sus pesadillas sentirá el consuelo, la esperanza que dan las rejas flexibles que ceden al menor esfuerzo, que se separan, se abren como una mujer seducida, duras pero sumisas complacientes, y se transforman de carceleros en cómplices de la libertad.
Pero si es música lo que se busca el instrumento puede ser usado como soporte de 100 batutas, cuando necesitemos dirigir simultáneamente una multitud de orquestas. O cuando se trate de una sola orquesta cuyos músicos requieren una batuta para cada uno. Y puede convertirse de pronto en el motivo central si todos los músicos, o la mitad, o una parte, abandonan por un instante sus violines y trombones para tomar una o cuatro o seis barras, gruesas o finas y finas o gruesas, y producir entre todos bailando una suma de suaves murmullos un adagio o un huracán sonoro visual con los mástiles, los brazos, los dedos del instrumento bailando sus propios alaridos.
Clavado en una plaza o en un campo liso, tan alto como los pinos ausentes, el artefacto tendrá en la madrugada al aire como músico compositor. Comenzará quieto a moverse lento, a jugar al encuentro fingido en dibujos silenciosos contra el cielo y en su sombra escurridiza en el suelo contra el sol, y el primer roce casi callado de dos lanzas del norte o del sur nos dirá sin mirarlo qué viento está llegando desde el sur o desde el norte y se enredará el cañaveral con sus sombras con sus gritos en un lenguaje como el de las banderas en el mar pero donde algunos mástiles transmitirán los significados fríos y otros, los delgados, los tonos timbres matices las pasiones que los desmienten o multiplican.
Badajos para campanas, baquetas para tambores, agujas para tejer garúas, peines para rastrear dibujos perdidos en el aire, cuchillas para cortar delgadas o entrecortadas rebanadas transparentes sábanas que abriguen o flameen como invisibles banderas perseguidas. O desarmarlo, destrozarlo, cortarlo en pedazos afilados templados: navajas, dardos, flechas, floretes, sables, arpones, lanzas, jabalinas.
León Ferrari
Sao Paulo, Septiembre 1979

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