Identificar quesos a simple vista, tirar cañas de cerveza o atender la reclamación de un cliente, son algunas de las pruebas a las que se han sometido 6 aspirantes a convertirse en el ganador del primer campeonato de jefe de sala maitre de Canarias. Una profesión que ha ido perdiendo relevancia con el tiempo, pero que, sin duda, es muy valorada por los clientes. Dicen que no sabe igual un buen solomillo servido con cariño, que con mala cara.
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