Con la cámara adherida al salpicadero, otra parte de mi viaje hacia Veguellina de Órbigo, por esa carretera rota que discurre por un impresionante paraje natural.
La carretera está bordeada a veces de pretiles totalmente desgastados por las condiciones meteorológicas, tiene una anchura suficiente y hay muchos lugares en los que detenerse para disfrutar del paisaje.
El mal tiempo deja ver mejor que nunca las deficiencias de una carretera que no se ha retocado en décadas, con charcos y alguna balsa de agua, pero como digo, no hay carretera mala, sólo hay que adaptarse a las condiciones que haya.
Bonitas vistas de las montañas, con las nubes justo encima de ellas descargando un pequeño aguacero.
Gracias por verlo.
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