Una norma básica es no usar herramientas inapropiadas ni escarbar la tierra usando un rastrillo, ya que podría destruir los hongos e impedir que vuelvan a salir.
En su recolección tampoco deben usarse las bolsas de plástico, que impiden que la seta disperse sus esporas, siendo lo más apropiado las cestas de mimbre. Conviene rechazar los ejemplares deteriorados o demasiado envejecidos, no recolectar setas cerca de basureros o carreteras (ya que el micelio, que forma la seta, puede absorber sustancias nocivas), aprender a reconocer las principales especies venenosas para coger sólo los ejemplares comestibles y respetar el entorno natural.
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