Para los productores franceses de vino que enfrentan una disminución global en el consumo de su bebida, China es la tierra soñada. Allí el consumo aumenta regularmente a pesar de la crisis económica. Actualmente inversionistas chinos procuran invertir en viñedos franceses. Los primeros inversores chinos compraron una bodega en Burdeos en 2008. Ahora un grupo de bienes de lujo adquirió otra, esperando transformar el típico clarete Fronsac en un vino Made for China (hecho para China). Un informe de AFPTV.
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