Acababa de sorprender a mi novia con otro. No estábamos casados, aunque los planes se habían empezado a trazar con éxito. Cinco años y algo más, habían pasado ya desde que aceptó mi primer beso. Lo recuerdo como si lo estuviera presenciando.
Lamentablemente, lo que ahora presenciaba tenía otro color, y su estímulo, ya percibido, me había golpeado duramente. Lucía, había roto su fidelidad perruna, sin ser consciente de que su novio, la podría estar observando desde el otro lado de la pantalla. Un concurso, un simple concurso, me dijo, antes de emprender su camino hacia la fama.
Link to this comment:
All Comments (0)