Con el final del verano llega el tiempo de la vendimia...
Durante los meses de calor la uva ha ido enriqueciéndose en azúcar y compensando su acidez.
Llegados a su punto óptimo de madurez, es momento de recogerla para elaborar nuestro vino.
Para cortar los racimos de la vid utilizaremos normalmente tijeras de podar de mano. Recogeremos solo los racimos bien maduros y sanos, haciendo una primera selección de la uva en la viña.
Con cuidado, iremos cortando los racimos, procurando no dañar la cepa, y los colocaremos en cajas de plástico apilables de poca capacidad, para evitar que la uva se aplaste y se rompa, comenzando a fermentar descontroladamente.
Es importante que los racimos lleguen enteros y sin dañar a la bodega, y que no lleguen hojas, ramas u otros residuos con la uva, para lograr una materia prima de calidad con la que obtener un gran vino.
Una vez recogida toda la uva deberá procesarse en bodega rápidamente, para evitar que pueda alterarse su calidad.
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