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(1) El movimiento zapatista

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Uploaded by on Jun 24, 2009

* Género y memoria de la Revolución mexicana: las mujeres zapatistas vistas por Gertrude Duby.
(Parte 1 de 20)

Dra. Gabriela Cano

Carlos Betancourt Cid, investigador del INEHRM, moderador


La memoria de la Revolución mexicana adquirió durante el gobierno de Lázaro Cárdenas una importancia que antes no habían tenido. Políticos, escritores y periodistas destacaban los logros revolucionarios y los méritos de los principales dirigentes; se exaltaba a Madero, Villa, Zapata y Carranza.

Mencionaron en la mañana que los nombres de Zapata y Carranza fueron inscritos con letras de oro en la Cámara de Diputados, lo cual contrastaba con la invisibilidad de las contribuciones de las mujeres al movimiento revolucionario. El recuerdo de sus nombres se perdía y sus acciones se olvidaban o se trivializaban en el mejor de los casos.

Se hacía un reconocimiento a la soldadera anónima y sacrificada que había apoyado a los ejércitos revolucionarios, pero se olvidaba a las mujeres concretas con nombre y apellido; y aun la soldadera anónima fue opacada por la figura de la Adelita. Inspirada en las mujeres que apoyaron a los ejércitos norteños, Adelita es una abstracción, una representación estereotipada y nacionalista que exaltaba la belleza, la juventud y la sumisión, como las principales características de la identidad femenina mexicana.

La figura de Adelita servía, al mismo tiempo, como un contrapeso simbólico a las cualidades viriles de los héroes revolucionarios que en esos años se consolidaban en el discurso conmemorativo de la Revolución mexicana.

Proliferaron en la prensa especulaciones sobre el lugar de origen de la Adelita; se dijo que era de Parral, de Chihuahua, de Durango o hasta de Nuevo Laredo; incluso hay una versión que sostiene que era de Laredo; todo mundo tenía su propia versión sobre este personaje.

Era una señora que vivía enfrente de la casa de mi mamá, ironiza Carlos Monsiváis.

Yo sostengo que precisar la identidad en realidad importaba poco; de lo que se trataba era de recrear una y otra vez el estereotipo femenino y nacionalista.

Para contrarrestar el desvanecimiento de la memoria de las mujeres de la Revolución mexicana, algunas escritoras vinculadas al Frente Pro-Derechos de la Mujer, como Matilde Rodríguez Cabo, Adelina Zendejas y Esperanza Balmaceda, entre otras, recabaron datos sobre la participación revolucionaria de las mujeres; su esfuerzo tenía el propósito político de mostrar que las mujeres habían hecho contribuciones importantes al movimiento revolucionario, y con ello rebatir la noción de que, por naturaleza y tradición, las mujeres tenían inclinaciones políticas conservadoras. A la larga, prevaleció el temor al conservadurismo de las mujeres y el reconocimiento al sufragio femenino se pospuso por más de quince años.

Pero quedaron los recuentos biográficos de mujeres revolucionarias, que de otra suerte quizá no se hubieran escrito. Publicados como folletos o artículos de prensa, los recuentos históricos de Rodríguez Cabo, Zendejas y Balmaceda son breves semblanzas redactadas a partir de referencias indirectas o de documentos escritos por participantes en el movimiento revolucionario; casi siempre están escritos con apresuramiento y generalmente no integran a los personajes o un discurso narrativo que vincule a las biografiadas entre sí o con alguna facción revolucionaria.

En cuanto a la selección de los personajes, los textos privilegian a las mujeres urbanas, profesoras de escuela y obreras que apoyaron al maderismo, combatieron al gobierno de Victoriana Huerta y, en muchos casos, tomaron partido por la causa del constitucionalismo. En cambio, apenas se menciona a las mujeres rurales que actuaron en el movimiento zapatista, y mucho menos a las que actuaron en favor del villismo.

De las seguidoras de Emiliano Zapata, la escritora Dolores Jiménez y Muro, a quien se atribuye el haber colaborado en la redacción del prólogo del Plan de Ayala, es quizá la más mencionada, aunque también son frecuentes las referencias a la profesora poblana Paulina Marabet quien, al igual que Jiménez y Muro, había sido maderista para después vincularse con el movimiento zapatista.

En general, se omite en estos recuerdos a las mujeres rurales que en los pueblos zapatistas participaron en el movimiento revolucionario como proveedoras de alimentos, espías o aun empuñando las armas [...]

*****
Gabriela Cano es doctora en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente se desarrolla como profesora-investigadora en la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, así como en la UNAM.

Portal de Emiliano Zapata, "El Caudillo del Sur"
http://www.bicentenario.gob.mx/zapata/

Portal de la Revolución Mexicana http://www.bicentenario.gob.mx/revolucion/

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