Mi padre es de Celada de Roblecedo, por lo tanto, ya desde niños, caminábamos entre bosques, valles y praderas para ir a visitar a los abuelos y tíos, para compartir la comida, y para participar de los actos preparados con motivo de la fiesta del pueblo. Era una alegría llegar a Celada.
Personalmente fui también un tiempo a la escuela, (estando ahí es cuando plantaron unas acacias de las cuales creo solo queda una). Me tocó trillar, ir a la fuente a traer agua fresca, y estuve a punto de perder la vida cuando eché un fulminante en la lumbre de la escuela y salió como una bala que afortunadamente no pilló a nadie, y algunos estábamos muy cerca calentándonos. Ese sonido me caló tan hondo que, en el transcurso de la vida, he llegado a escucharlo unas tres o cuatro veces más.
Pero que pueblo más bonito tenemos :)
maryrockera23 5 months ago