En una soleada mañana de invierno el pueblo de Saelices el Chico, como tantos otros pueblos castellanos, se vive de una manera diferente. El olor del rocío y del humo que sale por las chimeneas es único. Todo ello junto a la tranquilidad que se respira en un pueblo que tan bien mantiene la esencia del pueblo pequeño. Un paseo por el mismo y por su entorno del río.
Recomendable visitarlo en esta época del año, además por supuesto del verano, para desconectar del mundanal ruido.
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