La iglesia de un humilde sector organiza un pequeño simulacro donde pandilleros de bandas rivales y policías se enfrentan. No son profesionales, son gente del pueblo; puede notarse el entusiasmo entre los asistentes.
Al final el pastor hace un llamado a la paz, y unirse a su iglesia.
Aunque no comparto su doctrina admiro su esfuerzo y no dudo del valor social y civico que conlleva dicha actuación
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