No importa que los Protocolos sean falsos, dicen sus más fervientes apóstoles, no importa que sean falsos, lo que dicen es verdad. Esta es la ilógica, irracional, ciega, absurda, estúpida, incoherente reacción de todos aquellos que creen en los Protocolos. No les importa que sean falsos, lo que les importa es que el odio a los judíos amparándose en libelos está plenamente justificado si con ello alcanzan sus auténticas intenciones. No son los judíos quienes pretenden ni han pretendido nunca dominar el mundo, porque quienes de verdad lo han querido dominar son, precisamente, quienes más han odiado al pueblo judío. Todos los tiranos y dictadores del mundo. Desde Moscú a Teherán, pasando por Berlin, Madrid y Gaza.
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