La isla de Gran Canaria con su inmejorable clima y sus finas playas, con ensenadas y calas de gran encanto recibía a los regatistas que se disponían a disfrutar de las sensaciones que ofrece el mar. El Atlántico, que baña las costas de cada una de las siete islas, adquiere un especial tinte y color tan atractivo para los isleños como para los visitantes de todo el mundo que cada año se desplazan hasta esta isla.
Además, una institución como el Real Club Náutico de Gran Canaria que celebra sus cien años de historia y que es cuna de algunos de los mejores campeones de la vela de nuestro país. Convertido, además en todo un centro deportivo y social de la ciudad, era la entidad organizadora.
En la regata, equipos del nivel del Pasión por Castellón de Tono Sánchez, el CAM de Fernando León y Quico Sánchez Luna, el Puerto Calero de José María Calero o el Cepsa de Javier de Lorenzo Pintor, hacía presagiar igualdad a lo largo de toda la competición. Y, realmente, iba a estar muy reñido imponerse a los rivales para ganar.
Aunque todos llegaban a aguas canarias con intención de ganar, una de las clases se mostraba como la, a priori más competida de todas, era la ORC 570, en la que el principal favorito era el Pasión por Castellón, con su patrón Ernesto Vera al frente.
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