El misterio de las catedrales se publicó originariamente en Francia en 1926, en una edición limitada de trescientas copias que se vendieron al astronómico precio de cien francos el ejemplar. Por alguna razón, su autor decidió esconderse tras un pseudónimo Fulcanelli- y dedicar su obra a un colectivo no menos anónimo a los que llamó los Hermanos de Heliópolis. Tal vez su prudencia tenía que ver con lo que había descubierto en la fachada de Notre Dame de París: todas sus imágenes en piedra debían entenderse como una guía para conseguir la Gran Obra alquímica: la Piedra Filosofal. Fulcanelli se presentó como un apasionado de los juegos de palabras, por lo que él llamó cábala fonética, y aseguraba que el arte gótico art goth en francés- era precisamente eso: un argot, una lengua para iniciados, que escondía el tremendo secreto del dominio de la materia.
Esa versión original tiene que estar en la Biblioteca Nacional de Francia, donde se sabe que reposan este tipo de libros. Y su consulta debe ser un lío, habrá que hacer una solicitud con mucha antelación por tratarse de edición única y vieja. En la Sorbonne también reposan unos libros del año de la pera. Para consultarlos sólo se puede entrar al recinto con unas hojas de papel y un lápiz mongol.
kafdita 7 months ago