Ayer nos sorprendieron las primeras nieves del otoño, en el día que teníamos planeado subir a instalar la nueva puerta del Refugio del Caballo, en el Valle del Río Lanjarón en Sierra Nevada. El punto de encuentro fue a la entrada de Nigüelas a las siete de la mañana. El día amaneció bien, pero en poco tiempo empezó a brusquear. Después empezó a caer granizo con abundante aparato eléctrico, y acto seguido, comenzó a nevar, por lo que desistimos en nuestro intento de seguir, y nos dimos la vuelta. (Con una puerta metálica y una tormenta eléctrica y sin tener donde refugiarse ante la caída de un rayo, no es plan y pegando resbalones en la nieve con el material a cuestas, tampoco). Una vez en Nigüelas, un sol brillante invitaba a una cerveza en el bar de la entrada del pueblo. Otro día, tenemos que terminar de subir la puerta hasta el refugio y pillarla antes de que entre el invierno y ya sea imposible realizar el trabajo hasta que se retiren las nieves.
Ojalá todos los que dicen llamarse montañeros lo fueran
como vosotros.
Muchas gracias por vuestra generosidad.
trevelez 4 months ago