Este otoño hemos conocido con exactitud la magnitud de la crisis medioambiental que están viviendo las Tablas de Daimiel gracias a una precisa fotografía aérea. La imagen, que saltó rápidamente a los medios de comunicación, había sido recogida por una cámara térmica durante un vuelo no tripulado y descubría un cuarto foco en el incendio del subsuelo del parque. Detrás de ella está el trabajo de un grupo de investigación del Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC de Córdoba que, bajo el mando de Pablo Zarco-Tejada, ha optimizado la tecnología actual en vuelos no tripulados y la miniaturización de dispositivos como cámaras o autopilotos para diseñar un útil sistema con múltiples aplicaciones en agricultura. Información tan valiosa como el estrés hídrico o nutricional de una parcela agrícola o la detección de posibles fallos en los sistemas de riego quedan al descubierto a vista de pájaro gracias al trabajo de estos investigadores.
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