UN VUELO GENIAL Y MOLESTO
Fue el último disco del gran músico uruguayo. Extremo, complejo, tecno, "La mosca" marca la obsesión que Mateo tenía con el tiempo. El disco es del 89, Mateo murió en 1990.
Por: Mariano del Mazo ,Diario , Clarin ,Argentina.
mdelmazo@clarin.com
Fue el último disco de Eduardo Mateo y el más radical y complejo. Ahora que el culto al músico uruguayo muerto el 16 de mayo de 1990 creció en Buenos Aires hasta los bordes de la justicia, resulta revelador escuchar La mosca (1989) que integró la serie La máquina del tiempo iniciada en 1983
Mateo estaba obsesionado con el tiempo (de hecho, era un desprolijo coleccionista de relojes viejos). La mosca, paradójicamente, se escucha futurista. Entre sonidos de mar y el tic tac persistente de un reloj, un tema como Somos eras era cabalga sobre un arpegio melancólico. Pero el tono predominante es otro: baterías digitales, voz deforme y los teclados de Hugo Jasa, jinglero y coautor de todos los arreglos. Excepto Juntos podemos llegar, una especie de bossa nova tecno, no hay canciones amables en La mosca. Hay, sí, una necesidad de tensar formas en una actitud ideológica que tiene deudas con un contemporáneo de Mateo: el también fallecido Jorge Lazaroff.
Hay que pensar lo que era el Uruguay de los 80. La música popular —mucho más que en la Argentina— estaba copada por los cantantes testimoniales que volvían del exilio. La máquina del tiempo de Eduardo Mateo era un ovni que había aterrizado entre arengas políticas, incomprendido por la mayoría. Como escribe en esta edición de La mosca el minucioso biógrafo Guilherme de Alen»car Pinto, "era admirable que un músico, en una edad donde normalmente la creatividad suele estancarse, estuviera explorando caminos nuevos con la frescura y la radicalidad de quien descubre la música...".
Poniéndolo en los parámetros actuales, La mosca habría que ubicarlo en un lugar equidistante entre el punk y el tecno. No es el disco más apropiado para "entrarle" a Mateo. Es una música difícil, incómoda, que hay que juzgarla dentro del zigzagueante proceso evolutivo de la obra del uruguayo. Y que quedó como testimonio final de un personaje único. El disco salió editado originalmente en diciembre de 1989. Mateo murió pocos meses después, orgulloso de La mosca, diciendo a quien lo escuchara que era su mejor disco.
Pero pocos los escuchaban.
mateo es un grande pero debo confesar que nunca lo entendi en realidad hasta que lo escuche falopeado... ahy recian lo entendi es un grande
EstebanPLKO 3 years ago 4
che, muchas gracias por difundir a mateo y muy buena la información que pusiste, la verdad que soy un guitarrista uruguayo y sigo a mateo con el objetivo de crecer, porque fue realmente un innovador y su música es innovadora todavía hoy
elbolomann 2 years ago 3